• Ivette Estrada

Fragmentos de un sueño

Tuve un sueño fragmentado y loco. Dialogaba con personajes no imaginados, criaturas inventadas , mitologías de colores que llenaban la almohada de sonrisas. Caminé toda la noche entre la vigilia y el sueño, en esa geografía que no aparece en los mapas y que carece de nombre, pero paradójicamente es un sitio eterno. Ahí inicia la fantasía, ahí se traducen las verdades. Voy a ahí con menos frecuencia de la que me gustaría. Paso de un lugar a otro, todos inusuales, caleidoscopios de cuencas de tierra, llamaradas otras, selva virgen adentro de una caja de cerillos. Y la luna, la luna sobre la piel y adentro de la memoria, en medio del pecho para sustituir al corazón. Y los robles, siempre la dulzura de los robles. Realmente sueño muchas cosas que anhelo, casi todas. Men

os libélulas, a esas no he logrado mirarlas en ese dintel entre la realidad y lo que creo. Las libélulas no están en los pasajes oníricos, esos son seres de la vida.



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