• Ivette Estrada

Mamita

Adentro del recuerdo, de esa inmensidad en la que existes, tu voz se escucha con el agua. Musitas en la llovizna, arrullas desde los nombres de los riachuelos y del mar... apareces en los silencios y el rocío matinal. Estás en la luz de primavera, sobre los párpados, en todo lo que crece y germina, y en los oleajes casi imperceptibles de la sangre. Estás siempre. Estarás siempre en las lunas y en el cuerpo de la memoria, en la cotidianeidad, en lo que imagino y en todo lo que ya existe. Estás, Mamita, como milagro inmarcesible en la piel del cielo y también en la hondura de las raíces que nunca se pierden. Estás en la verdad y en cualquier noción de belleza y sacralidad. Mamita tú nuca te has ido. Tú nunca te irás.



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